ZORY

Tras un caluroso momento, momento en que hirientes fueron los agravios, la reconciliación llegó tal como pasa fatídicamente con todos los matrimonios jóvenes que se han amado intensamente una vez siquiera. Los ánimos se calmaron, pero un silencio incómodo se sintió en el hogar. Era ya media noche y él, a pesar de no estar del todo tranquilo, se quedó dormido, más Zory no podía cerrar los ojos, lagrimas corrían por sus mejillas, aún no podía entender lo que había pasado. Pensaba y pensaba y de un momento a otro, estando ya acostada, le llegaron a la mente las palabras de su difunta madre: Zory, hija mía, el matrimonio no está exento de problemas, éste saca lo mejor y lo peor en la mayoría de las personas, hay virtudes y hay defectos. Recuerda, sois una sola carne, luchad por ese amor, que no se rompa el vínculo, buscad siempre el consejo sabio.

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